martes, 13 de abril de 2010

Tengo que entender

Anoche me quedé dormida abrazando una camisa de mi Amor, esa camisa conserva el olor de él, y siento como si estuvieramos abrazaditos como dos gatitos. Pero casi no puedo dormir desde que nos despedimos.

Pero a cada momento despertaba soñando cosas acerca de él, soñaba que hablabamos, que estamos con mis abuelitos, que nos vamos de viaje, que yo le grito y él no me escucha, sueño que lo veo casandose, sueño que me regala a su mascota, sueño muchas cosas, en todos los sueños lo veo contentito. No se cómo estará, estará triste o talvez imagino que está muy feliz por su boda.

Desde el día que nos despedimos estoy usando el maquillaje de las pestañas a prueba de agua, aquí me da verguenza que me vean con los ojos negros de tanta lágrima. No tengo ganas de sonreir ni de reirme con nadie. No quiero ni que me cuenten chistes, quiero que mi hermana me haga "piojitos" y llorar, llorar y llorar hasta quedarme dormida.

Me entristece que no fuimos una pareja normal y nunca disfrutamos de lugares públicos agarrados de la mano, no disfrutamos de una buena película de artes marciales en el cine, un viaje a la playa, una fogata sobre la arena, un paseo de rafting por el Lempa, escalar o rapeliar, una fiesta de cumpleaños, una tarde familiar en la Puerta del Diablo o en la casa de mis abuelitos, no tuvimos un álbum de fotografías que estuviera llenito de recuerdos nuestros o simplemente, como le escribí un día, jugar mica en algún parque con suficientes árboles para correr y gritarle con todas mis fuerzas "Lero, lero, candelero, a que no me atrapas". Y correr hasta que él me alcanzara, me tomara de la cintura y me elevara al cielo dicendome "ajá, ajá ¿no que no te atrapaba?".

De todo esto, hay algo que me duele mucho y es que el día que la vida me de la bendición de tener un embarazo, cuando tenga que dar a luz, él no estará allí para recibir a nuestros hijos. Nunca se me podrá conceder el sueño de que él sea el padre de mis hijos. Él no será el esposo a quien yo le ponga queja cuando mis hijos se me salgan de control. Ese sueño de mujer quedará dormido hasta la siguiente vida.

También me duele que él no será el novio que me espere en la playa cuando yo llegue en un paracaídas a mi boda, ni tampoco será él la persona que pondrá las dos monedas en mis ojos cuando muera. Todo eso me frustra.

Yo me enamoré y quise ser demasiado en su vida, quise darme un lugar que ya estaba ocupado, él ya estaba comprometido. Yo me hice ideas que no iban a ser ciertas, nadie me dió paja, yo solita quise creerlo para mí. Y me equivoqué. Pero en lo que no me equivoco es que no me arrepiento de todo lo vivido porque fuí muy feliz con lo que me dió, porque lo dió con todo su amor. Con todas sus fuerzas!

A veces ya no se ni que pensar, esto para mí no es nada fácil, ya me siento hasta enferma. Se me meten ideas de que él debe estar muy feliz con su boda, su casa, sus cosas nuevas mientras tanto yo estoy aquí deprimida pensando en que lo perdí para siempre.

Todo eso me hace ponerme más mal =( Y no hay nada que me moleste más que algunas de mis amistades se ponen insensibles y me digan bien fácil que piense en otra cosa.

Me cuesta tanto todo esto. Tengo que entender que el sábado se casa y que ese día lo pierdo para siempre. Tengo que tener fuerza para soportar lo inevitable.

Lo que me da cierta tranquilidad es que esta vida tiene sorpresas y vueltas inesperadas, además él se despidió de mí, le dió un buen final a todo lo nuestro, honró nuestro amor, lo hizo especial e inolvidable, cerramos con un beso de "piquito de pajarito" justo como cuando comenzamos. Y sin querer hasta toqué mi gong de la misma manera que el primer día.





2 comentarios:

Cesar dijo...

Hola.
Me parece ridiculo, realmente ridiculo como es posible que tu y yo estemos pasando por lo mismo.

Y si, te entiendo, es terrible eso de no poder contarle a tus amigos porque llega un momento en que se aburren o se cansan o simplemente se ponen demasiado tristes de verte triste.

Escribeme, cemerlos@gmail.com, nos vemos un dia, tomamos un cafe o cualquier cosa y podemos compartir nuestras tristes historias.

Ricardo Hernández dijo...

Qué difícil situación, pero me pone más triste que vos estés triste. Si querés puedo ser yo quien te puede esperar a la orilla de la playa con un buen plato de carne asada y un fresco de arrayán para celebrarte la vida y decirte que sos una persona súper especial.
No quiero decirte "Animo", porque sé que te sobra bastante de eso.
Saludos.