miércoles, 14 de abril de 2010

Está lloviendo...

La lluvia cae tan fuerte y tan fría, es como si el cielo también quisiera llorar mi dolor, nuestra gran tristeza, la lluvia cae como velo sobre esta ciudad insensible, y yo me siento cada vez más triste sin él.

Tan solo me pregunto dónde estará, o ¿qué estará haciendo?, ¿ya me habrá olvidado con tantos preparativos para su boda? o ¿estará pensando en mi? de seguro que sí, que me piensa y me siente tanto como yo a él. Cada gota de esta lluvia tan extraña me recuerda las veces que él se mojó completito bajo algunas tormentas para poder llegar a mi puerta, a veces atravesaba mar y cielo para ir a verme, a veces se cobijaba bajo un enorme sombrero de lluvia.

Ya no se que hacer para soportar esto, siento que ya no aguanto más, que me quiebro y que no tengo fuerza para ponerme de pié. Pero no puedo dejarme caer tanto, tengo que levantar la mirada, "media vuelta y continuar".

Ya falta poco para que ate su vida a ella y no hay marcha atrás, él ya no está conmigo, y lo peor para mí, que ya pronto todas sus noches serán solo para ella, y no solo las noches, sino los días, los meses, los años, la vida. Mientras tanto yo me quedo aquí, solita, sin nadie, sin nada.

Me siento como Candy, la de la caricatura, con su amor imposible, su Terry, siempre tuvo que decirle adiós y al final tampoco se quedan juntos.

Son dos momentos, uno cuando nos despedimos y el segundo momento triste será cuando se case.




Es como que corriera gritándole que me espere, pero él ya es demasiado tarde. = (





1 comentario:

Anónimo dijo...

Ten fe, dulce amiga, al final de la lluvia quedará un cielo despejado, coronado con un sol que espera lo visites nuevamente.

Fenixx Negro