miércoles, 7 de abril de 2010

Minutos que Agonizan :(

En tu ausencia las paredes se pintarán de tristeza
Y enjaularé mi corazón entre tus huesos.
-Héroes del Silencio.

Ahora veré a mi amor imposible, lo abrazaré fuertemente porque el tiempo ya es más cruel que abril, nuestros minutos ya se enfermaron de muerte, el destino ya no quiere vernos juntos.

Le pedí un favor a mi Arcángel, quiero que no deje de decirme lo mucho que me quiere hasta el último momento que pueda decirlo, porque es lo único que me queda.

Anoche otra vez soñé con él. Lo ví alejarse con ella, ya iba dándome la espalda, ya sin volver a ver, lo ví perderse en un enorme huerto con flores rojas. En mi sueño yo le gritaba y él ya no me escuchaba. Se fue y yo me quedé solita, muerta de llanto. Me quedé solita, sin haberlo nunca escuchado cantar para mí.

Yo no sé qué haré con tanta derrota en mi pecho, lo que sí sé es que fuimos muy felices y quizás mucho más felices que si hubiéramos estado juntos más tiempo.

El Hombre de la voz de Arcángel me marcó la vida y la respiración. Él siempre será lo mejor que me ha pasado en la vida, nunca yo había dicho esto para referirme a una persona, solo es para él ese lugar en mi vida.

Un día le escribí que desde el fondo de este corazón todo remendado grito en el lenguaje de los tigres que perderlo me duele, pero también grito que lo amo y que nunca le voy a olvidar y aunque las décadas pasen y vivamos lejos a miles de kilómetros de distancia el uno del otro, yo nunca olvidaré al hombre que, una noche de diciembre, me besó en el palco del teatro.

Mi Arcángel me cuidó en la enfermedad, me dio su pecho cuando me recosté a llorar mis muertos, me dio ánimo en la derrota, curó mi espalda cuando lo necesité, me adormeció así como se adormece a los niños, a veces me arropaba con una nube, o me alumbraba con su lámpara antes de cerrar mi puerta, se reía cuando me veía caminando como pingüino, me dio una pluma de torogoz, un pañuelo, una noche entre los pinos y el viento, él me dio una camisa de lino, él me dio sus recuerdos más preciados, me dio el llavero más importante de su vida, también me dio la llave de su corazón, ¡allí iba escondida en ese llavero! entre los lazos tejidos por los que ya se fueron.

Él me dio un lugar entre sus huesos, el me dio vida, sonrisas y a veces, también me dio sus lágrimas.

2 comentarios:

Fenixx Negro dijo...

Eso si fue decirlo con sentimiento.

Rumana, the LadyTiger dijo...

Me ahogo de dolor, me ahogo. =(