miércoles, 9 de junio de 2010

Mis Memorias y los Mundiales: México 1986.



Cuando este mundial se llevó a cabo, yo tenía 9 años. Mi familia me llevaba a la misa todos los domingos y a mí no me gustaba ir, pasaba molesta pero no les decía nada, mejor guardaba silencio porque si me llegaban a escuchar decir algo me castigarían y eso no me convenía. Yo estaba enojada con Dios por el asesinato de mi papá y creo que nunca pude dejar de estarlo. Mi hermana era muy obediente, oficiosa e inteligente. En cambio yo, era irreverente y más burra que todos los burros del burral.

En 1986 pasaron cosas muy tristes que me dejaron pensativa en la capacidad del ser humano para cagarla en algunas cosas, por ejemplo, aún estaba triste por la explosión del Transbordador espacial Challenger, allí viajaba un tipo con los ojos rasgados que se veía agradable, si mal no recuerdo era de apellido Onizuka. Viajaban dos mujeres, una profesora y una ingeniera, la profesora sinceramente no me caía bien porque según yo ir al espacio no era para civiles y menos para profesores de áreas sociales, sino para científicos, ingenieros y militares. Pero la que sí me caía súper bien era la ingeniera, aunque las noticias le daban mayor énfasis a la profesora. También había un negro muy sonriente, recuerdo bien que vi a ese moreno por la tele, él era especialista en rayos láser y con los años supe que su apellido era McNair, que ejecutaba saxofón, tenía cinturón negro en karate y era un ingeniero respetado.

Para ese entonces yo de tontita pensaba que cuando fuera grande, podría ser ingeniera, paracaidista, astronauta o científica jajaja. Este accidente, en especial, me dejó pensando que yo sí quería ser astronauta, pero también quería ser científica. Después los rusos pusieron en órbita a la MIR y ya toda la realidad parecía caricatura futurista con estación espacial incluida. Luego aparece la noticia que un “tal” cometa Haley se venía acercando a la Tierra, vaya, el escenario del mundo se estaba pareciendo cada vez más a los dibujos animados, solo extraterrestres faltaban para completar la caricatura.

Pues hablando de ser científica, ese mismo año, pocos días antes del mundial, fue el desastre nuclear en Chernóbil. Pero todos nos enteramos del desmadre varios días después. Yo estaba súper traumada por la explosión de la planta nuclear, no sé porqué ese suceso me afectó tanto, al igual que el accidente del Challenger. Nunca he comprendido la razón de que me deprimiera por esa gente, me dio una tristeza infinita y no sé por qué, si en el país había una guerra civil con más desvergues que ese par de accidentes en otras tierras y yo apenas tenía 9 años.

Fueron dos sucesos que me entristecieron mucho. Y de hecho, solo pasaba pensando en que los vecinos decían que no podríamos tomar leche en polvo que viniera de Holanda porque estaba contaminada con una “cosa” satánica a la que llamaban radiación. Siempre he criticado que porqué la gente llama diabólico a lo que no pueden entender. Pero allí estaba yo, preocupada por las vaquitas europeas y su leche.

Cuando fueron los días del mundial yo no estaba muy emocionada, además por esa época yo quería estudiar y ver T.V. y no podría por culpa de los partidos, entonces no me emocionó lo suficiente. Mi abuelito y sus amigos veían los partidos en el mismo televisor viejito que nos acompañaba desde hacía bastante tiempo, pero esta vez ya no hubieron tamales, sino que la moda era comer chilate con nuégados todas las tardes. Mamá “Manchita”, mi nana, siempre llegaba a cuidarnos y a prepararnos cualquier cosita para comer, yo ya había aprendido a hacer tortillas y a hacer marquesote. Por esos días mi abuelita, Ma Ozzy, era una mujer muy guapa y bastante gordita, pero se veía triste, yo me le acercaba pero ella seguía sin querer hablar mucho.

Maradona era el dios de ese mundial, toda la gente hablaba de él hasta mi abuela, Hugo Sánchez también era muy mencionado por la gente.

Terminó el mundial, vi la final junto a mi abuelito y a todos sus amigos, me alegré durante el partido, pero fue una alegría que duró solo esa tarde.

Poco tiempo después, mi abuelito se jubiló de la oficina administrativa de la Hacienda Los Lagartos, después de haber dejado muchos años allí, él era el contador de la hacienda, era bueno para los números pero para su desgracia e inconformidad trabajaba como contador y para él la contabilidad era aburrida y mediocre, solo se pasaba quejando de que mejor él hubiera sido un buen profesor de álgebra. Siempre me decía “nunca estudies esta mierda”, refiriéndose a la repetitiva y nada innovadora contabilidad. Bueno, por eso le hice caso y estudié ingeniería.

Recuerdo que nuestras mascotas en esa época eran los perros Terry y Rocky, un pichoncito de palomo que se llamaba Botella, el perico Lico, un gato amarillo que se llamaba Peluso y el anciano gato Payaso.

A la casa siempre llegaba don Joaquín, el Sacristán de la Iglesia, con su perro fiel llamado Peligro. El cura del pueblo era el Padre Núñez, era regañón e insoportable. Mis amigos eran La Bertita, Mary, la Cecy Polla, y por supuesto mi hermana Miriam.

Mi abuelito pasaba en casa porque ya estaba jubilado, mi abuela se deprimió por alguna razón y se vino de donde mi abuelito para la ciudad, a la casa de mi tía Imelda, ella vivía en San Jacinto, y ya pasados varios meses, en octubre, el 10 para ser exactos, fue el terremoto que más destrucción ha causado en la capital en los últimos años, hubieron miles de muertos. Un día contaré eso del terremoto del 10 de octubre, mi abuelito todavía practicaba Rosacrucismo y no sé de dónde sacó que ocurriría un temblor antes del mediodía, yo me sonreí, no le creí, pero sí tembló. Por gracia de todos los dioses, no pasó nada grave a mi abuela y a mi tía durante ese terremoto de octubre.

Ese año, fue el más extraño de mi infancia. Fue el último año que no me perdía las caricaturas, quizás el último año de mi niñez, porque en los años venideros yo ya pensaba demasiado distinto y no me acoplaba a los niños de mi edad y la única que se parecía a mí forma de pensar era mi hermana, así que comenzamos a ser más unidas que nunca.

Así pasó el período del mundial sin novedades, todos los sucesos importantes no ocurrieron durante las fechas de partidos. Así paso ese año, soñando con un futuro que no podría lograr en este país, pensando que podría descubrir aportes nuevos a la ciencia, con 9 añitos encima y sin saber ni mierda de ciencia jeje, que loca, pero al menos es válido soñar.

Nada comparable con el año del mundial anterior.

1 comentario:

Franck dijo...

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