domingo, 9 de septiembre de 2012

Feliz Cumpleaños Mi Amor!

Hay personas que tienen el toque divino de cambiarle la vida para bien a otros seres, en mi caso, esa persona es mi novio. Es alguien capaz de dar alegría en los momentos más difíciles, es amoroso, leal, caballeroso, fino, buen amante, buen novio, grande corazón, buena persona, me ama y lo amo. Es el hombre que, si caigo, me da la mano para que me ponga de pie y siga hombro a hombro luchando en el combate de la vida. Desde que lo conocí no me  deja sola en los momentos más cruciales de mi vida. Cuando comenzamos nuestra relación, ocurrieron dos eventos importantes durante un solo mes, esas cosas cambiaron las vidas de ambos: la cirugía de trasplante para mi hermana y el fallecimiento de su padre. Dos cosas muy fuertes que nos tocaron las fibras del alma.

Rafael Eduardo es un hombre fuera de serie, es jazzista de profesión, es extremadamente bueno con su guitarra, talentosísimo en todos los sentidos, muy inteligente como pocas personas que conozco, sabe muchas pero muchas cosas, desde historia universal, pasando por las ciencias y las artes, también es artista marcial y paracaidista de caída libre. Compartimos exageradamente nuestros gustos y filosofías de vida, desde Bach hasta saltar de un avión en buen estado. Lo amo y me ama, me acepta tal cual soy y yo lo acepto tal cual es.

Cuando yo estaba recién salida del hospital, con los puntos de la cirugía en mi abdomen, sin poder moverme, él me bañaba y me desenredaba mi cabello, me peinaba como si yo fuese una niña. Me dice que soy su "preciosa", me hace sentir feliz y llena de vida. Desde que Rafael Eduardo llegó a mi vida, todo tiene energía positiva, a veces yo me ponía triste al ver tantos obstáculos, metas desvanecidas con mi lucha para lograr que el trasplante de mi hermana se realizara, yo no me di por vencida, no lo hice, pese a estar sola al frente de la batalla. Yo sentía como si llevara el peso del mundo, pero cuando alguien más llegó a la misma línea de fuego a palear a mi lado, eso me dio una fuerza extra. Me da fuerza sentir a mi Rafael Eduardo a mi lado. Lo amo. 

Mi familia lo quiere mucho, cómo que no, si él es de lo más querible. Una vez mis abuelitos enfermaron, los llevé a la emergencia del hospital, cuando volvimos nos tocó soportar una gran tormenta que nunca se quitaba, mi novio se mojó junto a mí para proteger a mis abuelitos para que no les cayera ni una gota de agua. Me conmueve tanto cuando lo veo apoyarme, tan especial, tan noble.

Hoy es su cumpleaños, hemos estado juntos, fui la primera en felicitarlo al despertar, hemos pasado bien bonito el día y quiero hacerlo feliz todos los días de la vida.
 
Soy feliz cuando despierto entre sus brazos, cuando lo veo y le escucho su forma magistral de ejecutar su guitarra, cuando salto de un avión y sé que el está esperando por mí, cuando cocina para mí, cuando cocino para él, cuando sin motivo alguno me sorprende algo hermoso, cuando vemos una película en casa, cuando caminamos juntos, cuando me pierdo en sus enormes ojos verdes, cuando me recuesto en su pecho escuchando como late su corazón hasta quedarme dormida, cuando entrenamos juntos alguna técnica de artes marciales, cuando al compas de un café hablamos por horas sobre temas académicos o simplemente de algún grupo musical, amo verlo cuando duerme y cuando despierta. Amo cada segundo a su lado, amo estar en su vida y agradezco a la vida por un hombre como él. Al fin llegó a mi vida el hombre justo, el hombre que quiero para vivir el resto que me queda junto a él. El hombre con quien quiero envejecer y hacerlo feliz así como él lo ha hecho conmigo. Este es el gran hombre que amo, Rafael Eduardo, mi samurai urbano.

Feliz cumpleaños mi amor! TE AMO.