domingo, 10 de enero de 2016

Enero y la llamada de la sangre

Ayer por la manana fui a la Federación de Paracaidismo a ver a mis camaradas, no iba desde hace varios meses porque no puedo dejar solitos a mis abuelos, pero ayer sí se podía quedar mi hermana cuidándolos porque vino del cantón y pude ir a la fede en compañía de Eduardo. Me alegró mucho ver a camaradas de antiguedad y a muchos nuevos que realmente nunca he saltado con ellos porque llegaron a entrenar después de mi accidente en 2013. Después de un par de horas allí, me vine para mi casa a hacer el almuerzo y a lavar un vergo de platos.

Por la noche mi teléfono sonó, era mi prima por parte de papá, era la primera vez en mi vida que hablaba con Idalia y parecía que nos hubiéramos conocido desde siempre, me dijo que Sonia, la prima que conocí hace unos meses, le dio mi número y que mi tío Cristóbal quería hablar conmigo. Me emocioné muchísimo porque sería la primera vez que escucharía la voz del otro hermano de mi difunto padre. Cuando lo escuché fue emocionante, por fin estaba hablando con mi tío del que supe su nombre hasta en 2013 cuando, después de años de búsqueda, encontramos una parte de la familia de la rama materna de mi padre, ellos nos contaron que teníamos tíos.

Ambos estábamos muy emocionados y hablamos por un buen rato, me dijo que él no nos conoció a mi hermana y a mí cuando bebés porque él no vivía cerca y estando lejos fue que supo que habían asesinado a mi papá en los tiempos de esa guerra en la que estuvimos envueltos como país. Por fin se llegó el día de escuchar a mi tío Cristóbal, después de toda una vida y espero conocerlo pronto. Lo mismo me había dicho mi tío Maximino,  quien por aquellos tiempos de guerra vivía en Nicaragua y tampoco lo conocimos cuando pequeñas.

Tal como dijo mi tío, a él y a mi tío Maximino no los conocí en mi infancia y solo he hablado por teléfono con ambos, espero poder ir a conocerlos, verlos y abrazarlos, serán dos viajes porque viven en lugares diferentes. Siento que al hablar con ellos es como si los conociera de toda la vida o como si tuviera milenios sin hablar con ellos aunque nunca los haya visto y que, a través de sus voces, escucho a mi padre.

El año va comenzando bien en el aspecto emocional, este año tengo como metas ir conocer a los hermanos de mi padre, ser mejor en mis labores en la oficina y seguir con la rebusca de trabajos extra porque lo que queda de mi salario, por los problemas financieros que tengo, ya no sirve más que para darme decepción, así que cuando sea la temporada escolar, seguiré dando clases de refuerzo de matemáticas, física, etc para la comidita. Y la verdad me siento muy bien cuando los temas que refuerzo son comprendidos por los alumnos y obtienen buenas calificaciones en sus exámenes de la U o escuela, lo que más me da satisfacción es que les queda claro para la vida y no solo para un examen. Me alegra que los alumnos amen los números y vean que realmente solo es cuestión de abrir la mente y ver lo maravilloso que es el súper poder de entender los números.

Mi hermana sigue sin trabajo y se encuentra un poco enferma, mis abuelitos están agripados y Eduardo ya se recuperó de la zika. En las ventas no me fue bien en la semana, vendí solo una cartera; en la oficina, la primera semana laboral del año estuvo muy bien, hice todo lo que debía hacer pese a que me tienen con sobrecarga de actividades.

Hoy domingo, por fin terminé este post y ya hice todo el oficio y le di el almuerzo a mi tropa.

Hasta pronto queridos lectores.