viernes, 26 de julio de 2013

Pata felina quebrada en abril

Tres días después de mi cumpleaños, el  sábado 13 de abril tuve un accidente con un paracaídas. Terminé con fractura expuesta de tibia y peroné y fisura en mi tercera vértebra lumbar. No voy a contar la serie de eventos desafortunados que me llevaron a eso porque muy larga la historia, lo que sí digo es que era preferible quebrarme y no golpear mi abdomen contra el ala de un avión privado, yo sólo tengo un riñón, no podía golpearme, así que decidí halar el control izquierdo y llegué a tierra de inmediato y di un talegazo con vuelta completa y caí de azoté el pasto con mi lomito de tigre, eran las 12:13. Mi novio y mis amigos más cercanos llegaron inmediatamente. Esperé bastante tiempo por los primeros auxilios, yo no quise que me transportaran en sin una férula espinal porque sabía lo delicado que era el golpe y preferí esperar a que llegaran los bomberos, ellos prestaron la canasta de rescate y me entablillaron pero dijeron que no me podían llevar al hospital porque estaban destacados sólo para el aeropuerto. Mientras tanto, tirada en el pasto me sentía muy contenta que no fueran más huesos y no me importaba tanto ver mi patita completamente quebrada, era mejor eso que morir, pedí tabaco y fumé. El situaciones como esta, siempre mi reacción es tranquila y esta vez no fue la excepción, le hice huevos al dolor y aun me encapriché que iba a hacerle huevos porque si uno la caga debe zocarla. 

La PNC que cuida el portón llegaron a apoyar pero también su patrulla no puede salir de la zona asignada y yo no cabía porque era un carrito y ya estaba en la férula espinal. Al fin aterrizaron de un salto otros compañeros y uno de ellos, el pollo, me hizo el favor de decirme que me llevaría al hospital en la cama de su pick up, entonces los agentes de la PNC, pese a que no pueden salir de esa zona, dijeron que ellos abrirían paso para que mi traslado fuera más rápido debido al intenso tráfico de la zona en día sábado, esperé 40 minutos para ser trasladada. Así fue, la patrulla abriendo paso por el Bulevar del Ejército, luego el pick up conmigo abordo y mis amigos Alex y Galdámez acompañándome, luego mi amado novio Rafael Eduardo nos seguía muy cerca en su carro para acompañarme, también iba el Cnl. Grijalva. Obviamente ya le había avisado al resto de mi familia. Sigo muy agradecida con mi novio, mis amigos, los bomberos y los policías que se portaron de una forma fenomenal que estoy en eterna deuda.

Llegamos al hospital y de inmediato para la sala y allí me regresaron los huesos al puesto sin anestesia y suturaron las heridas hechas por la exposición, sólo mordí tela y atornillé mis ovarios. Luego dijeron que mi espalda estaba dañada y me evaluaron los neurocirujanos y dijeron que tenía mucha suerte que la fisura no había llegado a la médula espinal. Dijeron que por mi condición de haber donado riñón no me podían operar hasta ver si el que tengo estaba funcionando bien. Me internaron y por lo mismo del riñón no me podían poner drogas para el dolor, me siento muy satisfecha con mi resistencia al dolor, al fín hicieron todos los exámenes y salí bien, pero por lo mismo que sólo tengo uno no me quisieron operar de inmediato por que me podía dar osteomielitis y un tratamiento para combatir eso dañaría mi riñón. 

Mi novio hizo algo maravilloso, yo cuido a mis abuelitos ya ancianitos, viven conmigo y por tanto quien los cuidaría? mi novio tuvo el gesto de estar todos los días a su lado y a la vez estaba acompañándome en todos los horarios de visita que yo tenía en el hospital. Así pasé 26 días esperando mi cirugía en una cama de hospital con una bonita tracción esquelética. Hice amigos el día que llegué y pese al dolor, la inmobilización y todo lo que conlleva estar hospitalizada me divertí mucho, por la noche hacíamos chistes, costábamos historias, así conocí a mucha gente linda, a Martita, la señora ciega que tenía fractura de cadera pero no dejaba de sonreír y de ser feliz, a Perla Marina, la señora que nació en 1917 y no escuchaba pero nos contaba sus historias porque fue enfermera del Rosales, a Mirian, la dama que también fue enfermera y tenía una rodilla quebrada y sus ojitos lograban ver poco pero tenía una fe inquebrantable, a Coky, el hijo de Miriam que llegaba a cuidarla todos los días, a los nietos de Miriam y nos divertía cuando bailaba flamenco con un abanico para hacernos reír, a la Santíos, una increíble mujer con un cuadro clínico muy complicado y sin embargo no dejaba de tener fe y no dejaba de sonreír, ella se convirtió en una gran amiga igual que Coky. También estaba Rosenda Victoria, una dama que nació en 1919; dos días antes que mi abuelo Benedicto. Todos sabían que soy incrédula pero me respetaban, ninguna me quiso hacer creyente de sus fe. También conocí a Lupita, quien murió a causa de insuficiencia renal pero los días que estuvo en ortopedia y sus conversaciones serán algo para no olvidar. Glenda, la mujer que sobrevivió a un accidente descomunal viniendo de Guatemala hace ya tres años. Cómo son las coincidencias, en el puesto donde yo estaba, un día del 2010 mi abuela estuvo internada allí a causa de su quebradura de cadera, con los días la trasladaron al puesto de la cama donde estaba Santíos y allí ella había conocido a Glenda y esta vez Glenda y yo estábamos hablando de las cosas que habían pasado en tres años. Así hice amigos, amigos para siempre, gente linda con quienes compartí muchas pláticas y risas. 

Tengo una larga lista de todas mis amistades incondicionales y familiares que llegaron a visitarme al hospital y fueron a ver a mis abuelitos y que nos apoyaron con todo el corazón, ellos tienen mi lealtad, respeto, amor, admiración y también estoy en deuda, son acciones que no tienen precio y guardo en mi mente cada favor y detalle recibido. En ese tiempo logré leer nuevamente Ivanhoe (no lo leía desde que lo representamos en el colegio), leí Tiempos de Locura de Rafael Menjívar Ochoa, leí la poesía de Roberto Laínez, Narnia y otras hierbas. Lastimosamente no quise escribir más que dos textos, no tenía la necesidad, que es igual a no tener ganas. Los doctores eran buena onda, las enfermeras no todas eran buenas, había varias que de verdad no deberían ejercer. 

Al fin me operaron el 6 de mayo, yo me sentía victoriosa cuando iba para sala, feliz que al fin vería mi pata unida, me pusieron una placa y 8 clavos, para la columna me dejaron un corsé durante 3 meses. Me dieron de alto dos días después de haber sido operada. Fue uno de los mejores momentos! 

Lecciones aprendidas: Al fin me caló esta lección, ya me habían pasado cosas pero no me importaba pero esta vez aprendí muy bien que si estas acostumbrado a hacer algo donde tu vida esté en juego y de pronto no quieres hacerlo sólo porque ese momento no tienes ganas, no lo hagas aunque te jodan que lo hagas, de todas formas si decides que no, al menos dos dirán que sos cobarde, si lo haces y te va mal, dirán que sos pendeja por dejarte dar paja. 
Si te duele algo decilo porque sólo porque no te ven llorando o gritando, la gente asume que estas bien. Ser demasiado resistente trae desconsideración y dicen "ah, está tranquila" aunque te esté doliendo.

Lecciones anteriores que puse en práctica en ese momento:
La tolerancia al dolor que pude lograr gracias al entrenamiento de ninjutsu, de paracaidismo y otras cosillas. La mente todo lo puede. 
La paciencia y ver siempre el lado bueno de las cosas, siempre hay momento para el humor aunque exista dolor. 

Gracias a mis amigos leales, mis compañeros de trabajo, colegas, camaradas de salto, compañeros de artes marciales, poetas y gente de las artes a quienes aprecio mucho, gente linda que no me conocen y así me apoyaron, a los que conozco y están presentes siempre, GRACIAS AMIGOS. 

Poco a poco iré contando las historias que pasaron en el hospital y durante mi estadía como incapacitada. 

Me desplazo con andadera y aun no comienzo terapias, sigo haciéndole huevos. El tiempo sigue, no se detiene por nada ni por nadie, siempre hay que sacar algo bueno de las cosas malas!

La pregunta que me hacen: ¿volverás a saltar? mi familia no quiere que siga pero mi respuesta es definitivamente SI, quiero volver a atravesar las nubes! Esta experiencia me pudo quebrar los huesos pero no me quiebra el espíritu. A rugir como los tigres!


Antes de quebrarme


ya quebrada, mi novio junto a mí.

tracción antes 2 semanas antes que me operaran


ya operada!
Hasta la próxima :)

5 comentarios:

Herberth Cea dijo...

Un abrazo Rumana. Sos un ejemplo de valentía y coraje. Recupérate pronto y ánimo!

Anónimo dijo...

Hasta que no aceptes que existe un Dios Creador de todo y que por El tenemos todo, no te dejaran de suceder experiencias duras en la vida...

Ingrid dijo...

Muchas gracias querido Herbert, sólo hago lo que está a mi alcance.

Ingrid dijo...

Anónimo: parece que tu concepción de dios se resume en la frase "adorame si no te hago infeliz", de existir dios, no creo que sea tan orgulloso como para querer humillar a los que no creemos. Contradice la idea que se conoce como "el libre albedrío". Gracias por tu comentario, bienvenido.

Anónimo dijo...

wooow impresionante historia la encontre sin querer, no fue casualidad el destino me la dio porque en estos momentos ocupaba una respuesta y tu me la distes sin darte cuenta, sin saber lo que buscaba,, adelante compañera,,, soy enoc de la ceiba, honduras, bujinkan-la ceiba.... tus palabras inspiran...