miércoles, 29 de diciembre de 2010

Salto de Homenaje para Afif y Eduardo (R.I.P.)

El sábado 18 de Diciembre, el Coronel Luis Mariano Turcios convocó a todos los paracaidistas a una reunión de Homenaje para nuestros héroes paracaidistas fallecidos en el cumplimiento del sueño milenario de toda la humanidad: Volar. Porque sólo los que han probado el sabor de las alturas pueden comprender la grandeza de los hombres y mujeres que pueden contemplar ante sus ojos la curvatura de la tierra, la gracia de las nubes rosando la piel y la angustia de las moléculas del aire apartándose para que el cuerpo del paracaidista atraviese los atrios de los dioses.

Llegamos muy temprano a las instalaciones de la Federación. Llegué decidida a saltar en memoria de mis amados hermanos Eduardo Ramírez Palacios y Jhamil Afif Calderón Abuslin.
Cuando llegué me dio tanto gusto ver allí a Jacky, la esposa de Eduardo. Ella sabe que su hombre está con ella y que su presencia espiritual la protegerá para siempre.

Roberto, el hermano de Eduardo estaba empacando su paracaídas, visiblemente consternado, sus lágrimas muy de hermano humedecían las cuerdas de su paracaídas, el mismo paracaídas con el que había volado de nube en nube junto a su hermano de sangre, de seda y de aire.

De pronto arribó nuestro hermano paracaidista Kurt Meyer de la República de Guatemala, no venía solo, su esposa le acompañaba. Todos nos fundimos en un abrazo de duelo y lloramos.

Kurt vino a saltar junto a nosotros en el Homenaje.

Nos equipamos para el salto y muchos de los que saltamos el día en que nuestros hermanos partieron al Valhalla, también estábamos allí listos y para surcar los cielos. Pero también varios camaradas que no estuvieron en el aire con nosotros el día de la tragedia se acercaron para saltar en el Homenaje, también querían honrarlos y despedirlos como Afif y Eduardo se lo merecen: con un salto.

El Coronel Turcios dio unas hermosas palabras de homenaje para nuestros héroes, luego Roberto y por supuesto la esposa de Eduardo nos quebró el espíritu con su muy atinada elocuencia.

Al final, pedí la palabra y leí unos versos correspondientes al prefacio del poema El Altazor o El Viaje en Paracaídas del poeta Vicente Huidobro. Tomamos nuestros paracaídas y nos fuimos a acompañar y despedir a nuestros hermanos en un salto muy importante, El Salto a la Eternidad.

Antes de abordar el avión, Jacky me llamó y cuando me acerqué nos tomamos las manos justo como cuando yo le pedía energía a su esposo Eduardo y sentí la misma sensación como si fuera él quien me estaba haciendo la transferencia de buena vibra. Era como si Eduardo a través de su esposa estaba diciéndome que todo iba a salir bien.

Abordamos el avión C-47 de la Fuerza Aérea Salvadoreña, junto a nosotros viajaba Kurt Mayer de Guatemala y la gente del Comando de Fuerzas Especiales.

En el avión íbamos muy motivados, tal como a Eduardo y Afif les hubiese gustado. El Coronel Grijalva era nuestro Maestro de Salto, cuando llegamos a 10,000 pies de altura dio la orden para ponernos de pie y prepararnos para saltar. En ese momento todos experimentamos una energía positiva y una fortaleza interior, era una experiencia inmensamente espiritual.

Maestro de Salto: Listos?
Paracaidistas: Listos!!!
Maestro de Salto: Salten!!!
Y todos salimos al aire.

Sentí el descenso más sublime de toda mi vida, sentí una felicidad casi angelical durante mi vuelo, era como si sintiese la presencia de los espíritus en cada milisegundo.

Vi mi altímetro y a penas marcaba 8,000 pies y yo sentía como si eran horas de sagrada plenitud las que habían pasado. Había nubes a baja altura y por eso a los 4,000 pies hice mi apertura. Cúpula sobre mi cabeza y nubes bajo mis pies.

Suspendida con mi paracaídas me di cuenta que estaba muy lejos de la zona de aterrizaje, habían demasiadas nubes y no me dejaban ver. Pero rápido me enfilé a la zona sin problemas.

Y en medio de aquellas nubes tan frías comencé a saludar a gritos a nuestros muertos, a decirles que ese salto era en su memoria, a gritarles que sabíamos que ellos habían saltado esa mañana junto a nosotros y que un día nos veremos de nuevo en los cielos más azules que en la próxima vida pudiesen existir.

Y allí veníamos todos los paracaidistas, como medusas coloridas siguiendo la ruta de los truenos y de las tormentas.

Nuestros aterrizajes fueron exitosos y llenos de júbilo. Honramos a nuestros guerreros y los despedimos a la usanza de los Tigres del Aire, con todo el respeto que su memoria exige.

Al caer a tierra, Jacky nos dio las gracias por saltar en memoria de su esposo, me sentí conmovida porque nunca antes me habían agradecido un salto. Pero en realidad soy yo quien agradece al destino por haber saltado junto esos grandes caballeros Fernando Calvo, Eduardo Ramírez y Afif Calderón. Soy yo quien debe agradecer por todo lo compartido con mis grandes amigos y Hermanos de la Seda. De Hermana a Hermanos, en vida y en muerte, Paracaidista!!!
Luego nos fuimos para la Federación, allí brindamos por nuestros guerreros, brindamos por nuestros héroes, brindamos por ellos!

Y para decirles See you Soon Knights he aquí un fragmento del Viaje en Paracaídas de Vicente Huidobro, Chile 1919.

“Tomo mi paracaídas y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro. Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.”
“Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.”
“Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.”
“Y mientras de más alto caigas, más alto será el salto, más larga tu duración en la memoria de la piedra”.
“Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable”.

:(
VIDEO DEL SALTO EN HOMENAJE A AFIF Y EDUARDO.


martes, 14 de diciembre de 2010

Afif Jamil Calderón y Eduardo Ramírez (R.I.P.): Feliz viaje al Valhalla.

Mis amados hermanos paracaidistas Afif y Eduardo, se fueron de este mundo tan extraño. Murieron haciendo lo que más les gustaba: Saltar de un avión. Ambos eran expertos paracaidistas, entrenados en Estados Unidos y muchísimos años de experiencia.

Afif estaba casado con Pamela, tienen a su hija Valeria, ambas preciosas. Eduardo estaba casado con Jackeline, su princesa valiente. Eran parejas muy lindas y se amaban con todo el corazón. Espirituales, creyentes en lo que viene de lo más alto, Dios.

Los últimos minutos que compartí con mis amigos:

El domingo 12 de diciembre, tuvimos un salto de presentación para la 1ª Brigada Aérea, era la celebración de la fiesta para las familias de los militares en el marco de la época navideña.

Éramos 15 tigres del aire. Eduardo nos repartió en dos “pasadas”. Pasada es el término que se utiliza en el caló de la Hermandad de la Seda para designar que el desembarco de paracaidistas será por grupos sobre el punto de aterrizaje. El avión desembarca la primera pasada y luego se va a dar una vuelta, vuelve a pasar sobre el mismo punto y lanza la segunda pasada y así hasta desembarcar a todos los “parachutes”.

Las "pasadas" quedaron de la siguiente manera:

Primera pasada: Nino Castro, Sergio Díaz Monge, Luis Cerritos, Mario Solis, Ingrid Umaña, Linares, y Herbert (primo de Cerritos).

Segunda Pasada: Eduardo Ramírez, Afif Jamil Calderón, Fidel Rivas, Miguel, Tito Bustamante, Roberto (el hermano de Eduardo), Latín y Merino.

Llegamos muy temprano a la Federación, Eduardo nos reunió para dar las indicaciones del salto, ubicación, orden de salida, tipo de trabajo en el aire, etc. firmamos el manifiesto del avión y nos fuimos caminando a la zona. Después se incorporó Afif Jamil, llegó un poco tarde.

Los paracas que nos adelantamos estábamos fumando un tabaco cada uno cerca de un garitón cuando vimos a Eduardo con Afif y los demás paracaidistas que venía caminando por toda la pista con sus paracaídas y equipo completo, se veían como los protagonistas de esas películas cuando los héroes regresan de la batalla.

Díaz Monge y yo comenzamos a molestarlos diciéndoles “hey, foto, foto! Se ven de película!” y Latín bromeando comenzó a decirles apodos de caricaturas. Nos reímos mucho y Eduardo me dijo “ya estás fumando otra vez”.

Me equipé y le dije a Eduardo que me chequeara el equipo, así como todos los saltos.

Abordamos el avión Arava. Eduardo y Afif junto a Miguel, Latín, Merino, saltaría en la segunda pasada, su servidora y otros 6 iríamos en la primera. Durante el despegue y durante el vuelo, Miguel, Tito y yo íbamos bromeando con Afif. Todo era relajado y muy alegre.

Llegamos a los 10,000 pies y Eduardo dio la voz de mando “Primera pasada”, nos pusimos de pié y me volteé para ver a Afif porque él iría en la segunda pasada y le dije “buen salto!” y él chocó sus puños con los míos y me respondió con una sonrisa “buen salto, Ingrid”. Jamás me imaginé que sería la última vez que nos vieramos de frente.

No se porqué sentí deseos de clamar al Arcángel Miguel, no sé porqué si yo no soy muy crédula , sin embargo le pedí por nuestras vidas, por las vidas de todos, los que íbamos en el avión le pedí que no le pasara nada a nadie y hasta incluí a los pilotos en esa oración. Pero ni siquiera el Arcángel Miguel, Patrono de los Paracaidistas, pudo evitar esta tragedia.

Nos enfilamos para la salida del avión y pensé “hey no le alcancé a pedir energía a Eduardo”, pensé eso porque yo siempre le decía a él : “Eduardo dame energía” y nos apretábamos las manos en señal de transferencia de buena vibra. Hacíamos eso porque él era budista y yo siempre he sido afín a esa filosofía, esta vez, no sé porqué no pude acercarme a él dentro del avión para pedirle ayuda y como él iba de maestro de salto y yo era la número 5 de la primera pasada, nada más pasé a su lado un segundo antes de saltar, él dijo "salte" y le grité "Eduardo! Energía!!" Mientras mi cuerpo salía a 10,000 pies de altura.

Esos fueron los últimos momentos que vi con vida a mis dos hermanos Afif y Eduardo.

Hice mi apertura a 4,000 pies por la distancia que debíamos recorrer. Aún yo iba a 2,000 pies con mi velamen hacia el punto de aterrizaje cuando la segunda pasada venía en descenso, vi cuando hicieron la apertura y juraría que vi completamente abierta la cúpula de Eduardo. Pensé en ese momento "Que cerca abrieron!" porque las cúpulas estaban demasiado juntas. Hice un giro a favor de viento y me dirigí a la zona, no vi la colisión, pero mi compañero Linares que también venía con su cúpula a la misma altura que yo, si vio todo lo que les pasó.

Aterricé, aún no se sabía qué había ocurrido, cuando Mario Terezón y otros militares nos dijeron que agarráramos nuestros paracaídas, que no los guardáramos para no perder tiempo y que los subiéramos a un camión de rescate que estaba cerca. Nos subimos y comenzamos muy rápido a avanzar por todo el interior del Aeropuerto de Ilopango. Sólo Terezón sabía qué tan grave había sido el accidente y yo le decía “Mario qué pasa, decime por favor, están quebrados?”, Terezón no respondió y el Carlos Castro me dijo “calmate, calmate” y no me decían nada.

Yo sentía que algo muy grave pasaba, pero tenía la esperanza de que fueran quebraduras, pero nunca pensé que la muerte estaba allí.

Todo mi panorama cambió cuando yo les dije “¿ya se los llevaron al hospital?” y me dijo Miguel “no, allí están, no los van a llevar”. Cuando me dijo así una vorágine de emociones se vino a mi pecho, pensé “¿qué otra razón que no sea la muerte para no llevarlos al hospital?” insistí en que me dijeran qué pasaba y al fin el Capitán Rivas dijo en voz alta lo que pasaba “Eduardo y Afif han fallecido”.

Sentí que algo se quebró en mí y rompí en llanto. Inmediatamente nos dijeron que no fuéramos a la zona del accidente, pero a mí me valió la orden y junto con Linares nos fuimos corriendo por la pista, pedimos aventón a la familia de Solis y llegamos.

La escena era indescriptible. Nuestros amigos habían sufrido una colisión de cúpula y por alguna razón, Eduardo y Afif estaban inconscientes antes de llegar al suelo.

Tocaron tierra casi a las once horas de la mañana más cruel de diciembre. La tierra quería sus cuerpos. El Arcángel Miguel reclamó sus espíritus. Se los llevó entre sus alas al Valhalla, el lugar de los Guerreros.

Los cuerpos de mis amigos estaban frente al monumento a los Paracaidistas. “Un Paracaidista Nunca Muere, sólo sube al cielo a reagruparse”.

Me conmovió ver a Jacky con sus ojitos tristes tratando de entender lo que había pasado. Cómo podía ser posible? Si su esposo Eduardo era un gran tigre del aire.

Luego llegó Pamela, la esposa de Afif, ella estaba destrosada. Venía con el hermano de Afif. Estuvimos varias horas esperando a que medicina legal hiciera lo suyo, luego los fiscales, luego la gente de la funeraria.

Se los llevaron para prepararlos en Capillas Memoriales.

Y nos fuimos tristes para la Federación, con la sonrisa quebrada y los ojos cargados de duelo.

Por la noche, fue su velación. Ambos estaban el uno cerca del otro, se unieron ambas capillas para estar todos juntos. Los paracaidistas montamos guardia por turnos para acompañar los féretros de nuestros amigos. Les rendimos honores y fueron ubicados sus respectivos paracaídas sobre sus féretros. Paracaidistas, en vida y en muerte.

Al siguiente día, es decir ayer, fue el sepelio.

El Coronel Luis Mariano Turcios dio un discurso que me hizo llorar pese a que yo, al igual que mis compañeros, estaba en postura firme en la escolta de honor que les hacíamos a nuestros amigos. Mediante un acto emotivo y lleno de solemnidad y consternación, El Coronel Turcios se dirigió a nuestros camaradas justo de la forma en que solía hablarles cuando estaban con vida: "Aaaafif", "Eduarrrrrdo", "Aquí estamos con ustedes!".

Nuestro Pabellón Nacional con su respectivo doblaje militar fue entregado por las autoridades de la Federación a las familias de nuestros hermanos paracaidistas dando así el máximo homenaje de agradecimiento por todo lo que Afif y Eduardo representan para nosotros.

Dentro del cementerio, los paracaidistas cargamos entre todos a los féretros de nuestros amigos hasta llegar al sitio donde serían enterrados.

Cada uno de los familiares dieron su discurso, todos dijeron palabras muy hermosas que nos quebraban el alma. Sus esposas y sus mamás estaban destrozadas. Estaban tristes como los pajaritos cuando ya no tienen nido.

Jacky, la esposa de Eduardo fue tan conmovedora en sus palabras, ella sabe que su Eduardo no la ha dejado, que está con ella y que en la siguiente vida se volverán a encontrar, sus espíritus se reconocerán y se volverán a amar.

La hijita de Afif le dijo "Adiós, adiós" a su padre. Él va al cielo y desde allá estará pendiente de Pamela y de su hija.

Se tenía planificado el salto de honor para nuestros guerreros fallecidos, el salto sería en el cementerio pero fue clausurado por las ráfagas de viento.

Cuando los íbamos a sepultar, cargamos nuevamente su féretro, a la hora de ponerlo sobre la banda suspensoria que lo pondría dentro de la cripta hicimos el tradicional grito “Ready, Set, Go” lanzando una descarga de energía entre cada una de las flores del cementerio.

Afif y Eduardo, dos grandes hermanos! Grandes Guerreros, hombres que nunca dudaron, nunca temieron, nunca retrocedieron, nunca!!!!

Se ganaron mil veces nuestros corazones y nuestro respeto,
Hoy se ganaron nuestras lágrimas,
Hasta pronto Hermanos!!!

Algún día volveremos a volar juntos! Y Fernando "Chucky" Calvo también llegará a nuestra estrella, haremos esa formación en lo más alto de las nubes, allá donde las valkirias tejen las nubes con sus cabellos!!! Allá donde volvamos a volar entre las barbas del viento.

Buen viaje al Valhalla, buen viaje a la tierra de los que nunca mueren, buen viaje a la tierra de los hombres que someten tigres y dragones, buen viaje hacia el cielo de los guerreros con alas.

Los Arcángeles los reciben felices, descansen en paz hermanos!

CIELOS AZULES CAMARADAS

LOS AMAMOS HERMANOS!!!

EDUARDO Y CERCA DE ÉL SE VE NANDO



AFIF, EL POLLO Y YO
HERMANOS!

viernes, 10 de diciembre de 2010

Salud de mi hermana =(


La salud de mi hermana ha estado muy mal. Ya les había comentado que ella estaba en el programa de Diálisis Ambulatoria Continua pero poco después de que la operaron de la vesícula, le dio infección en el catéter (tenckhoff) por una bacteria intranosocomial (si, las bacterias putas que viven en los hospitales).


Su catéter blando ya no drenó por culpa de las secreciones que generaba su infección en el peritoneo y la ingresaron al Rosales en el servicio Nefrología III (conocido entre la población de pacientes renales como Vietnam, dicho nombre es dado por la pedantez y prepotencia que caracteriza al personal de enfermeras y doctores asignados a ese servicio).


Estando allí, los médicos intentaron dializarla pero el catéter blando no drenó y procedieron a colocarle a mi pobre hermana el temido catéter rígido, dicho procedimiento es obsoleto y consiste en la inserción de un catéter en el abdomen de los pacientes renales para poderlos dializar y es sin anestesia. Esta práctica es considerada inhumana en los países desarrollados, pero aquí les toca soportar todo eso a los enfermitos renales.


La colocación de este tipo de catéter es muy doloroso y el paciente corre el riesgo de sangrado interno y daños severos en sus intestinos, epiplón o peritoneo.


El catéter rígido tampoco drenó los líquidos, un doctor intentó ponerle 5 catéteres, uno tras otro en el mismo orificio y por la infección en el estómago de mi hermana se tapaban los catéteres. En palabras de este doctor: “se desperdiciaron 5 catéteres rígidos y no se le pudo sacar el agua”. La palabra desperdiciar no me gusta.


Al final no le pudieron sacar el agua que ella tiene en su cuerpo (residuo de los dializales que no pudieron drenarse a causa de su catéter obstruido).


Lo peor de todo es que después del procedimiento del catéter rígido, ella comenzó a sangrar y la hemoglobina le bajó a 4 en cuestión de horas, tuvieron que transfundirla con un bolsa de sangre. Esto ocurrió el 28 de noviembre.


Esa noche, allí estábamos cuidándola en el hospital, estaba mi madre, mi tío Chepe, mi primo Douglas y yo. Por la mañana ella lloraba y me dijo que ese procedimiento del catéter rígido la había hecho sufrir como si estaba en una película de terror tipo Hostal, dice que sintió un gran dolor, una gran tortura y que el doctor le dijo “si seguís llorando ya no te pongo el catéter y te vas a morir”. Pero qué linda forma de convencerla que aguante el dolor ¿verdad? algunos doctores han dejado de ser humanos.


Al día siguiente, le pusieron un catéter mahurkar y la pasaron a hemodiálisis porque ya su peritoneo no le resiste más.


Quedó pendiente que nos dijeran porqué sangró, nunca nos aclararon y cuando yo me acerqué a preguntarles no me dieron una respuesta segura. Le harían un TAC para ver porqué sangraban sus intestinos pero la máquina estaba arruinada y ya no se lo hicieron.


Ya dejó de sangrar pero continúa inflamada porque los líquidos de los dializales aún los tiene en su cuerpo. Dicen que poco a poco le saldrán por medio de la hemodiálisis.


Ahora le pusieron otra bolsa de sangre porque su hemoglobina sigue en 4. Está débil y tiene una bolsa de líquidos que le quedó de la vez que no se lo pudieron sacar. Casi no puede caminar y estoy muy nerviosa con eso.


Y para acabar de joder la situación, el viernes pasado estuvieron llegando llamadas a mi casa y se identificaron como pandilleros y estaban pidiendo la famosa “renta”. Esos malditos extorsionistas amenazaron diciendo que si nosotros queríamos pasar la navidad vivos tenemos a huevos que darles dinero. ¿de dónde putas les voy a dar pisto? Están locos. Una cosa tras otra.


Retomando el tema de los doctores creídos y pésimos:


Me dijo un doctor: “este es un hospital de caridad” refiriéndose al Rosales.

Me indignó y le dije: “Caridad? caridad se llamaba mi vecina. Por derecho constitucional es obligación del Estado brindarle salud al pueblo y le recuerdo que su salario sale de los impuestos del pueblo, doctor”.


Caridad sería que una ONG, una iglesia, organismos internacionales o Médicos sin Fronteras vinieran a dar consultan, a poner un hospital o algo. Pero el Rosales es un hospital estatal.


A mi hermana ya la dieron de alta, está en la casa, aquí le dejo a los doctorcitos que creen que el Rosales es un hospital de caridad.


CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR. LA PERSONA HUMANA Y LOS FINES DEL ESTADO.

ARTICULO 1.- El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común. En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social.


¿Ajá? ¿no que caridad? cabrón!


Estoy redactando una propuesta para el Ministerio de Salud donde abordo el tema del maltrato de las enfermeras y doctores hacia los pacientes y familiares, muchos de ellos son inhumanos y necesitan aprender a tratar bien a los pacientes.


Ya estoy cansada de escuchar cómo tratan a los pacientitos. Las viejas enfermeras no pueden tener cortesía.


Una enfermera se dirige a una niña de aproximadamente 17 años y le dice con cara de amargada “Apartese Señora, no ve que estorba”.

Ah, pero si vos le decis Señora a una enfermera la cabrona se enoja, algunas hasta te corrigen y te dicen “señorita por favor”.


Yo no entiendo, ¿porqué las enfermeras son las únicas putas que llegan a viejas y aún les dicen señoritas?


Bueno. Estamos estresados.


Gracias por leer y acompañar a mi familia y a mí en esta odisea.


Por favor, envíen buenas vibras. Las necesitamos.


=(